miércoles, 16 de julio de 2008

De cómo levante el instrumento y dije; aquí me siento a tocar (o solo a hacer ruido)...

Cuando me acoste en mi cama y escuche ese disco que anteriormente ya lo había oido un número de veces considerable, supe que a partir de entonces un instrumento había pasado a formar parte de mis pasatiempos. No solo su aparente sumisión me envolvió, sino esa calidéz, sobriedad, estilo, perfil, tono y singularidad me dijo que tendría que conseguir uno. Un bajo eléctrico. El grupo del disco viene de alemania, y tocan música a veces tránquila y triste y otras agresiva y melódica. El disco?; Echos. Tiene unos graves que salen de un bajo muy tranquilo y ameno. Solo eso bastó para que unas semanas después, empezara a ir a clases de bajo eléctrico. Fueron indescriptibles las emociones que llegaron cuando empecé a tocar poco a poco las cinco cuerdas de metal en el bajo negro que tenían en la academia musical. Mentiré si digo que fue el primer bajo que toqué, por que en la primera clase definitivamente no fue ese. Pero el bajo negro tiene una singularidad. Al cabo de unas cuantas semanas le pregunté al profesor sobre el rango de precios en bajos eléctricos. Me dijo muchos precios. Pero me ofreció el bajo negro. No pasaron mas de tres semanas y el bajo pasó a formar parte de mis preciadas pertenencias. Hoy simplemente es el único que me reanima y me entretiene en mis ratos de aburrimiento y soledad, mi bajo ESP LTD B-55...

No hay comentarios: