domingo, 14 de diciembre de 2008
Anecdota musical sobre ruedas
Hay veces en las que el encerrarte en tu mundo de música es un recurso casi indispensable; para evitar miradas hostigadoras, conversaciones inútiles o simplemente para perderte en tus pensamientos mientras escuchas esa... a la que tú llamas música. Yo lo hago cuando voy en algún medio de transporte, ya sea comunitario o privado. Lo haría en la calle al caminar pero sé que es muy peligroso con eso de que uno no utiliza los sentidos al 100%, terminando en alguna desgracia como un atropeyamiento o incluso en algunos casos remotos hasta la muerte; así que solo lo hago rara vez. Cuando escucho música, siento que el camino se hace más largo al punto de llegada. Esas veces es cuando disfruto más la música. Escucho música cuando voy camino a la escuela en el camión, y también lo hago en las salidas familiares dentro del auto. Ayer fuimos al centro a pendejear un rato por motivo de las festividades de amor, paz, navidad, y compras compulsivas. Mi Discman que ya tiene 5 años o algo así, sigue funcionando como nuevo y ese aparato es el que me saca del mundo objetivista. Agarré mi Discman, cartera y telefono y me metí al coche. Llevaba el disco de Spiritual Black Dimensions de Dimmu Borgir. Mientras íbamos en la carretera, yo iba escuchando mi nuevo disco que es parte de los 8 nuevos cd´s de música que me compré con mi dinero de navidad. Tenía de dos; comparar el desarrollo que tuvo Dimmu desde el Enthrone Darkness Triumphant musicalmente o disfrutar del cd y el paisaje urbano de las carreteras de Los Angeles. Hice lo segundo. Cuando escucho Black Metal me pierdo en el sonido de la banda que este escuchando. El Black Metal es un género que en lo personal lo hace a uno cuestionar y reflexionar. No es un generillo para algún mocoso que se quiera sentir rebeldón. Más bien es un género que se tiene que tratar con conciencia e inteligencia... con maduréz. Es chido cuando uno va en la autopista a 100 y tantos kilómetros por hora y ve el atardecer en el horizonte a través de los rascacielos angelinos... escuchando a Dimmu Borgir...
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